Epicondilitis lateral (Codo de tenista)
EPICONDILITIS LATERAL (CODO DE TENISTA)

¿Qué es la epicondilitis lateral?
Si siente un dolor persistente en la parte externa del codo que le impide hacer cosas tan simples como tomar una taza de café, levantar una olla o girar la manilla de una puerta, es muy probable que esté enfrentando una de las consultas más frecuentes en mi práctica clínica: la epicondilitis lateral, también conocida como codo de tenista.
Esta condición es una lesión por sobrecarga de los tendones extensores del antebrazo, en el punto donde se insertan en el hueso del codo (Fig 01). Más que una “simple inflamación”, se trata de una degeneración del tendón (tendinopatía), que se da tanto en deportistas como en personas que trabajan muchas horas con computador o herramientas manuales.
En mi experiencia como traumatólogo dedicado a hombro y codo en Santiago de Chile, el tratamiento oportuno y específico marca una gran diferencia en el tiempo de recuperación y en la posibilidad de evitar la cirugía.
👉 Para entender mejor qué es esta lesión y qué puede hacer desde hoy, le recomiendo empezar por este video de mi canal Hombro y Codo Chile:
“Epicondilitis (Codo de Tenista) #06: 4 ejercicios que SÍ funcionan”
En él revisamos ejercicios simples que forman parte de un programa más completo de rehabilitación del codo de tenista.
⚠️ Este contenido es educativo y no reemplaza una consulta médica. Si el dolor es muy intenso, aparece después de una caída o se acompaña de pérdida importante de fuerza o sensación de adormecimiento, es importante una evaluación médica presencial.
Síntomas comunes de la epicondilitis lateral
La manifestación principal de la epicondilitis lateral es el dolor en la cara externa del codo, pero tiene características muy específicas que ayudan a diferenciarla de otras lesiones.
Los síntomas típicos incluyen:
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Dolor localizado
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Se siente en la parte externa del codo, justo sobre un “huesito” llamado epicóndilo lateral.
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Al tocar esa zona, suele ser el punto más sensible (Fig 02).
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Irradiación hacia el antebrazo
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El dolor puede bajar por el lateral del antebrazo hacia la muñeca e incluso la mano.
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Debilidad o dificultad para agarrar
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Molestia al tomar un objeto pesado.
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Dolor al estrechar la mano, levantar una tetera, agarrar una botella o usar herramientas.
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Aumento con la actividad
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Se intensifica al extender la muñeca o los dedos contra resistencia (por ejemplo, al levantar algo con la palma hacia abajo).
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Suele empeorar hacia el final del día laboral o después de practicar deporte.
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Dolor nocturno o al apoyar el codo
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Puede molestar al apoyar el codo en la cama o al dormir de lado.
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🔴 Señales de alerta (red flags)
Si, además del dolor, aparecen:
Sensación de adormecimiento u hormigueo en los dedos.
Pérdida brusca de fuerza en la mano o el brazo.
Hinchazón marcada, deformidad o dolor tras una caída o golpe fuerte.
entonces es fundamental descartar otras lesiones (nerviosas, fracturas, roturas ligamentosas) con una evaluación médica más urgente.
La epicondilitis lateral no suele aparecer por un solo golpe, sino por microtraumas repetidos en el tendón a lo largo del tiempo. Cada pequeña sobrecarga no alcanza a cicatrizar bien, y el tendón entra en un círculo de degeneración y dolor.
Factores de riesgo principales:
a) Movimientos repetitivos en el trabajo
Muchos de mis pacientes desarrollan codo de tenista sin haber tocado una raqueta. Las causas más frecuentes son laborales o domésticas:
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Uso prolongado de computador, mouse y teclado.
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Oficios con herramientas manuales: carpinteros, gasfiteros, electricistas, mecánicos, carniceros.
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Cocineros, garzones, peluqueros, esteticistas, personal de aseo.
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Tareas de jardinería o bricolaje que exigen movimientos repetidos de muñeca y antebrazo.
b) Deportes de raqueta y otras actividades
El tenis dio el nombre a la patología, pero no es el único deporte implicado:
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Tenis, pádel, squash, bádminton, deportes de raqueta en general.
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Actividades que implican lanzamientos o uso intenso del brazo.
Un mal agarre de la raqueta, técnica inadecuada, cambio abrupto de raqueta o aumento brusco de la carga (más partidos, más fuerza) aumentan el riesgo.
c) Otros factores
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Edad más frecuente entre 30 y 60 años.
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Episodios previos de tendinopatías en hombro, codo o muñeca.
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Falta de pausas activas y de fortalecimiento específico del antebrazo.
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Algunas condiciones generales (metabólicas o reumatológicas) pueden afectar la calidad del tendón.
Conocer estos factores ayuda a prevenir recaídas y a diseñar un plan de tratamiento que incluya, cuando corresponde, modificaciones en el trabajo y en la forma de hacer deporte.
El diagnóstico de la epicondilitis lateral es principalmente clínico. Es decir, se basa en lo que usted cuenta y en el examen físico realizado por el traumatólogo.
a) Historia clínica
En la consulta suelo preguntar:
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Cuándo comenzó el dolor y cómo ha ido evolucionando.
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Tipo de trabajo, deportes y hobbies.
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Qué actividades agravan el dolor (usar el mouse, cocinar, jugar pádel, tenis, hacer pesas, etc.).
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Qué tratamientos ha probado antes y con qué resultado (reposo, medicamentos, kine, infiltraciones).
b) Examen físico
En el examen del codo se evalúan varias cosas:
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Dolor a la palpación justo sobre el epicóndilo lateral (Fig 02a).
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Dolor al extender la muñeca o los dedos contra resistencia (esto corresponde al clásico Test de Cozen)(Fig 02c).
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Dolor al estirar los músculos extensores del antebrazo con el codo extendido (similar al Test de Mill).
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Fuerza de agarre (medible con dinamómetro), rango de movimiento del codo, muñeca y hombro, y presencia de otros signos asociados.
Estas maniobras permiten reproducir el dolor típico del codo de tenista y diferenciarlo de otras patologías.
c) Estudios de imágenes
En muchos casos, no es necesario pedir imágenes de inmediato. Se consideran cuando:
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Los síntomas son atípicos.
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El dolor no mejora tras un período razonable de tratamiento.
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Se sospecha otra lesión asociada.
Los estudios que pueden solicitarse son:
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Radiografías: suele verse normal, pero ayuda a descartar artrosis del codo, calcificaciones o secuelas de fracturas (Fig 03).
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Ecografía (ultrasonido): es muy útil para evaluar el tendón, ver zonas de degeneración o micro-roturas y detectar calcificaciones (Fig 04).
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Resonancia magnética (RM): se reserva para casos complejos o cuando hay dudas diagnósticas y se necesita una evaluación más detallada (Fig 05).
La indicación de cada examen se decide caso a caso, según su historia y examen físico.
Tratamiento de la epicondilitis lateral
Claves generales
La recuperación de la epicondilitis lateral no es instantánea, pero sí es posible en la mayoría de los pacientes si se sigue una estrategia ordenada. La idea no es solo “tapar el dolor”, sino favorecer la cicatrización del tendón y controlar la carga.
Las claves generales son:
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Confirmar bien el diagnóstico
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Asegurarse de que el origen del dolor sea realmente la epicondilitis lateral y no otra patología del codo.
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Modificar las actividades que dañan el tendón
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Ajustar cómo trabaja (mouse, teclado, herramientas).
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Modificar el volumen o la técnica en el deporte.
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Aplicar el concepto de reposo relativo, no reposo absoluto.
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Controlar el dolor de forma inteligente
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Uso puntual de analgésicos o antiinflamatorios indicados por el médico.
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Aplicación de frío local en fases dolorosas.
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Rehabilitar el tendón progresivamente
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Kinesiología y ejercicios específicos (elongación + fortalecimiento excéntrico).
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Ajustar la intensidad según la fase de dolor.
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Escalar el tratamiento solo si es necesario
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Si, tras un tiempo razonable de buen manejo conservador, el dolor persiste, se evalúan tratamientos avanzados (fisioinvasiva, infiltración de PRP, ondas de choque) y, en último lugar, cirugía.
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En muchos casos, un buen programa conservador debe mantenerse con constancia al menos varias semanas seguidas antes de decidir que “no funcionó”. Esa paciencia y la correcta dosificación de los ejercicios son claves para el éxito.
TRATAMIENTO CONSERVADOR de EPICONDILITIS LATERAL:
El tratamiento conservador de la epicondilitis lateral es la primera opción y, en la mayoría de los pacientes, suficiente para controlar el dolor y volver a una vida activa.
La elección de estas terapias se hace caso a caso, considerando intensidad del dolor, tiempo de evolución, edad, trabajo y nivel deportivo.
MEDIDAS INICIALES:
- Reposo relativo:
- Reducir o adaptar las actividades que más dolor provocan, sin inmovilizar completamente el brazo.
- Ajustar la postura frente al computador, cambiar de mano para ciertas tareas, repartir mejor las cargas.
- Frío local:
- Aplicar frío envuelto en un paño sobre la zona dolorosa por 10-15 minutos, 2-4 veces al día, especialmente después de actividades intensas.
- Medicamentos:
- Analgésicos y/o antiinflamatorios indicados por el médico, por períodos acotados y considerando su salud general (estómago, riñones, etc.).
- Inmovilizador de muñeca (Fig 06a):
- Bloquea el tendón extensor de la muñeca (causante de la epicondilitis).
- Bandas epicondíleas o coderas:
- Se colocan unos centímetros por debajo del codo y su objetivo es disminuir la carga que llega al tendón lesionado durante las actividades de agarre (Fig 06b).
- No todos los pacientes las necesitan, y su uso debe ser temporal y supervisado, para que no se conviertan en una “muleta” permanente.
- La recomiendo en la vuelta gradual al deporte de raquet, y de forma transitoria.
- FAT GRIP:
- Accesorios de goma o silicona , diseñados para aumentar el diámetro de las barras y mancuernas (Fig 06c), con ello se logra:
- Menor flexión digital sostenida→ los dedos trabajan más cerca de su posición neutra.
- Dejar muñeca en posición menos extendida → disminuir la activación excesiva del tendón ECRB (responsable #1 de la epicondilitis) → menos dolor y menos riesgo de reagudización.
- Accesorios de goma o silicona , diseñados para aumentar el diámetro de las barras y mancuernas (Fig 06c), con ello se logra:
- Otras recomendaciones en la vida cotidiana:
- Evite rangos extremos de movimiento del codo, tanto en extensión como en flexión.
- Evite los movimientos repetitivos de mano y muñeca, y tome descansos de tales actividades cuando sea necesario para realizarlas.
- Evite cargar objetos pesados con el brazo en extensión completa; es mejor realizar trabajos, o levantamiento de pesas, con el codo parcialmente flectado.
- Use las dos manos para agarrar herramientas pesadas, y al jugar tenis, prefiera el revés a dos manos.
- Limite los movimientos repetitivos de agarre de mano y muñeca.
- Si al volver al deporte, o actividad laboral, hay un movimiento que duela, evítelo y consulte a su médico.
* Ver Blog #02: Tips para prevenir y tratar la epicondilitis
- Reposo relativo:
FISIO/KINESITERAPIA:
La kinesiología es el pilar del tratamiento:
- Técnicas para disminuir la tensión y el dolor del tendón y de la musculatura del antebrazo (Fig 06 a).
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Ejercicios de elongación de los extensores del antebrazo (Fig 06 b).
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Ejercicios excéntricos y de fortalecimiento progresivo, ajustados a su nivel de dolor y fuerza (Fig 06 c).
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Educación para optimizar la carga en el trabajo y en el deporte.
En mi canal Hombro y Codo Chile encontrará videos con ejercicios progresivos para epicondilitis, donde explico:
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Ejercicios de elongación para fases más dolorosas.
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Ejercicios excéntricos y de fuerza cuando el dolor está más controlado.
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Cómo avanzar de una fase a otra sin sobrecargar el tendón.
⚠️ Lo ideal es que estos videos se utilicen como complemento a la kinesiología presencial, no como sustituto de una evaluación.
TRATAMIENTOS CONSERVADORES AVANZADOS:
– INFILTRACIÓN de CORTICOIDES:
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Pueden aliviar el dolor en el corto plazo, pero su uso debe ser muy cuidadoso y limitado, porque dosis repetidas pueden perjudicar la calidad del tendón y desgarrarlo.
- De preferencia, y para mayor exactitud, se recomienda hacer guíada bajo ecografía (Fig 07).
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⚠️ En mi práctica personal las reservo para situaciones muy específicas.
- 🚨 No recomiendo dos o más infiltraciones en un año, dado que pueden causar una mayor degeneración del tendón y atrofiar el tejido graso debajo de la piel.
– INFILTRACIÓN de PRP (Plasma Rico en Plaquetas):
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Consiste en extraer una muestra de su sangre, se concentran las plaquetas y se inyectan en la zona del tendón lesionado.
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Aporta factores de crecimiento que pueden favorecer la reparación tendinosa. Sin embargo, sus resultados inicialmente promisorios, han sido debatidos en la actualidad, lo que sumado a su alto costo, lo hace una alternativa menos alcanzable y de efecto similar a otras alternativas terapéuticas.
- ⚠️ En mi práctica personal la indico ocasionalmente en base al nivel de evidencia científica actual.
– ONDAS DE CHOQUE
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Ondas acústicas de alta energía aplicadas sobre el tendón para “reactivar” el proceso de cicatrización en tendinopatías crónicas.
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Puede ser una herramienta muy útil en casos seleccionados. Sin embargo, no está claro el número sesiones recomendadas, tiene un costo alto, y la evidencia actual no es concluyente en su efectividad. Aparentemente, aplicada con otras alternativas fisioterapéuticas, tiene más beneficios que riesgos (Fig 08).
– ELECTROLISIS PERCUTANEA INTRATISULAR (EPI):
- Es una modalidad de fisioterapia invasiva guiado por ecografía, que consiste en aplicar corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura, con el objetivo de reparar el tejido dañado.
- Es una técnica que cada vez más popular en Chile, con interesantes resultados. Sin embargo, debe ser realizada por gente experimentada, bajo ecografía, y asociada a otras alternativas terapéuticas (Fig 09).
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TRATAMIENTO QUIRÚRGICO de EPICONDILITIS LATERAL:
La cirugía es la última etapa de tratamiento para la epicondilitis lateral y se reserva para un porcentaje menor de pacientes.
a) ¿Cuando se considera la cirugía?
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Cuando el dolor es intenso e incapacitante para la vida diaria, el trabajo o el deporte.
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Existe falla del tratamiento conservador (kinesiología, ejercicios específicos, posibles terapias biológicas) durante varios meses de manejo bien realizado (en mi experiencia, entre 6-12 meses).
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Se han descartado otras causas de dolor de codo que expliquen mejor el cuadro (plicas sinoviales, osteocondritis, inestabilidad posterolateral rotatoria).
La decisión de operar la tomamos en conjunto, evaluando beneficios, riesgos y expectativas.
b) ¿En qué consiste la cirugía?
Existen diferentes técnicas, pero el objetivo general es:
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Resección o limpieza de la parte del tendón que está más degenerada.
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Estimular la cicatrización de la zona de inserción.
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Corregir, si corresponde, lesiones asociadas.
La intervención puede realizarse mediante:
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Técnicas abiertas (una pequeña incisión sobre la zona afectada).
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Técnicas mínimamente invasivas o artroscópicas, según el caso y la experiencia del cirujano.
Ambas presentan resultados similares, con un éxito entre el 85-90% de los pacientes.
En mi experiencia, recomiendo la técnica más adecuada de acuerdo a su edad, demanda deportiva y exigencias laborales.
Le recomiendo mi post de “Epicondilitis lateral: Liberación quirúrgica”
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LIBERACIÓN QUIRÚRGICA ABIERTA:
Consiste en una pequeña incisión, de 3-4 cm sobre el epicóndilo lateral del codo. Se identifica el tendón extensor afectado, se abre en su zona de inserción del epicóndilo lateral (EL), y extrae todo tejido patológico desde fuera – adentro. Luego, se decortica o cruenta el EL, con el objetivo de crear un pequeño sangramiento que estimulará células encargadas de generar una respuesta reparativa local (Fig 10 a-d).
LIBERACIÓN QUIRÚRGICA ARTROSCÓPICA:
El principio quirúrgico es similar al abierto, pero mediante 2 pequeñas incisiones de 1 cm cada una, por lateral y medial del codo.
Se identifica el tendón extensor afectado, se abre en su zona de inserción del epicóndilo lateral (EL), y extrae todo tejido patológico de adentro-afuera. Luego, se puede decorticar o cruentar el EL.
Tiene la ventaja de ser menos invasiva, y de poder diagnosticar, y tratar en el mismo acto, patología dentro de la articulación que de forma abierta no hubiera podido detectarse (como la osteocondritis disecante, o plicas sinoviales)(Fig 11 a-f).
Rehabilitación y retorno a la actividad en la epicondilitis lateral
- REHABILITACIÓN:
En el tratamiento conservador, la rehabilitación es la 1era elección, con alta tasa de. éxito, pero LENTA, así que ¡PACIENCIA!.
Después de la cirugía se sigue un plan progresivo:
- Fase inicial: Protección relativa del codo, manejo del dolor y cuidado de la herida.
- Fase intermedia: Inicio de movilidad guiada y ejercicios suaves de rango de movimiento.
- Fase avanzada: Fortalecimiento específico del antebrazo y reintegro gradual a las actividades habituales. Luego, adaptación del trabajo y del deporte para evitar recaídas.
Los ejercicios del canal Hombro y Codo Chile pueden complementar esta etapa, siempre siguiendo el protocolo y tiempos recomendados en su control postoperatorio.
- RETORNO A LAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA:
Preguntas frecuentes (FAQ) en epicondilitis lateral
La epicondilitis lateral es una lesión por sobreuso de los tendones extensores de la muñeca y dedos que se insertan en la parte externa del codo. Produce dolor al agarrar objetos, girar la muñeca o levantar cosas con la palma hacia abajo, aunque usted nunca haya jugado tenis.
Lo más frecuente no es el tenis, sino los movimientos repetitivos del la muñeca y mano en el trabajo, en la casa o deporte: computador, herramientas, cocina, peluquería, aseo, jardinería, barras, pesas, entre otros. Con el tiempo, esa carga va dañando el tendón y aparece el dolor.
La gran mayoría de los casos mejora sin cirugía con un tratamiento conservador bien hecho: ajustes en las actividades, medicamentos SOS, kinesiología y ejercicios específicos. La cirugía se reserva para un grupo pequeño de pacientes en quienes el dolor no cede a pesar de varios meses (6-12) de tratamiento.
Depende de la intensidad del cuadro y del tipo de trabajo o deporte que usted realiza, pero hablamos en general de meses, no de días. Un plan bien estructurado de rehabilitación, con ejercicios progresivos y una buena adaptación de las cargas, acelera y estabiliza la recuperación.
Suelen ayudar las elongaciones suaves de los extensores del antebrazo y los ejercicios excéntricos y de fuerza progresiva indicados por su kinesiólogo o traumatólogo. Pueden empeorar el cuadro los ejercicios bruscos, con peso excesivo o que aumenten mucho el dolor durante o después de realizarlos.
En el canal Hombro y Codo Chile encontrará videos donde explico estos ejercicios y cómo avanzar de una fase a otra de forma segura.
En muchos casos sí, pero con adaptaciones: cambiar algunas tareas, bajar la carga, usar la otra mano para ciertas actividades y respetar las pausas. En el deporte, a veces hay que reducir la intensidad, revisar la técnica y adaptar implementos (como en la raqueta o mancuernas). En situaciones de dolor intenso o trabajo muy exigente, puede ser necesaria una pausa más estricta.
El PRP utiliza sus propias plaquetas, concentradas e inyectadas en la zona dañada del tendón, para aportar factores de crecimiento que estimulan la reparación.
Las ondas de choque son ondas acústicas de alta energía aplicadas sobre el tendón, que ayudan a “reactivar” un proceso de cicatrización en cuadros crónicos.
La EPI es una electroestimulación de corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura dentro del tendón, con el mismo objetivo que los previos.
Son opciones avanzadas, que se consideran cuando el tratamiento conservador estándar no ha sido suficiente y siempre se deciden caso a caso.
Se plantea cirugía cuando el dolor es persistente, intenso e incapacitante, y no ha mejorado a pesar de un tratamiento conservador completo (medicación, kinesiología, ejercicios, posibles terapias biológicas) durante varios meses.
En ese contexto, la cirugía busca resecar la parte más dañada del tendón y estimular una mejor cicatrización, permitiendo volver progresivamente al trabajo y al deporte.













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