Cirugía de codo
Cirugía de codo
La cirugía de codo permite tratar lesiones que afectan la movilidad, la fuerza o la estabilidad de esta articulación. Al igual que en el hombro, muchos procedimientos se realizan hoy por artroscopia, una técnica mínimamente invasiva. La cirugía de codo abarca desde la liberación de nervios comprimidos, de la epicondilitis/epitrocleitis rebelde, hasta la fijación de fracturas, tendones y la corrección de la rigidez articular.
¿Cuándo se necesita una cirugía de codo?
La cirugía se plantea cuando:
- El tratamiento conservador no resuelve el dolor ni la pérdida de función tras un tiempo razonable.
- Hay compresión de un nervio (como el túnel cubital) que provoca hormigueo o debilidad persistente.
- Existe una fractura desplazada, una rotura tendinosa o una rigidez que limita la vida diaria.
La indicación se evalúa de forma individual según la lesión, la actividad y las expectativas del paciente.
¿Cómo es la cirugía: artroscópica o abierta?
Según el tipo de lesión, la cirugía de codo puede realizarse por artroscopia (mínimamente invasiva) o de forma abierta —por ejemplo, en algunas fracturas, reparaciones tendinosas o el reemplazo con prótesis. La técnica se elige buscando el mejor resultado con el menor riesgo.
Recuperación y rehabilitación
La recuperación varía según el procedimiento. Generalmente combina un período de inmovilización inicial variable, para luego seguir con kinesiterapia progresiva orientada a recuperar el rango de movimiento y la fuerza. Mantener la movilidad es especialmente importante en el codo, ya que tiende a ponerse rígido. Los plazos se ajustan a cada caso.
A continuación encontrará las cirugías de codo más frecuentes. Haga clic en cada una para conocer en qué consiste, sus indicaciones y la recuperación esperada.



















