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Epitrocleitis (Codo de golfista)

EPITROCLEITIS (CODO DE GOLFISTA)

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¿Qué es la Epitrocleitis?


 

¿Siente usted un dolor punzante en la cara interna del codo al saludar de la mano, al levantar bolsas, usar herramientas, entrenar o al realizar un swing de golf? Si es así, es muy probable que esté cursando con una epitrocleitis, popularmente conocida como “codo de golfista” o epicondilitis medial.

En simple: es una tendinopatía por sobreuso del grupo flexor-pronador del antebrazo, que se inserta en la epitróclea (epicóndilo medial) del húmero (Fig 01). En mi experiencia como traumatólogo de hombro y codo en Santiago de Chile, la mayoría de los pacientes no son golfistas: suelen ser trabajadores manuales o personas que entrenan con pesas y repiten agarres con carga.

La buena noticia es que, con un diagnóstico certero y un plan de rehabilitación adecuado, la recuperación es completamente posible.

Síntomas comunes de Epitrocleitis


 

La epitrocleitis tiene una presentación muy característica que usted puede identificar:

  • Dolor localizado: El punto de mayor dolor se encuentra en la protuberancia ósea interna del codo (epitróclea).
  • Dolor al agarre: Molestia intensa al cerrar el puño, hacer pinza, abrir frascos, cargar bolsas, “tirar” objetos.
  • Dolor al flexionar la muñeca o al girar la palma hacia abajo (pronación), sobre todo contra resistencia, como girar la perilla de una puerta.
  • Irradiación: El dolor puede “bajar” por la cara interna del antebrazo hasta la muñeca.
  • Debilidad al agarre: Al intentar sostener objetos pesados con la palma hacia arriba.

Señales para consultar antes:

    • Hormigueo/adormecimiento hacia dedo meñique y anular (posible irritación del nervio cubital).
    • Dolor nocturno persistente, pérdida de fuerza marcada o síntomas que no mejoran tras varias semanas
 

Cualquier actividad que implique flexión repetitiva de muñeca y dedos con fuerza puede causarla, ya que se trata de una degeneración del tendón con microlesiones por sobreuso, lo que explica por qué puede hacerse crónica si usted sigue aumentando las cargas repetidas sobre los tendones flexores y pronadores del antebrazo.

Aunque se llama “codo de golfista”, no es exclusivo de deportistas. Entre los factores de riesgo están:

  • Deportes: Pesas, dominadas con mucho agarre, golf (especialmente al golpear el suelo o divot), lanzamientos en béisbol, o tenis (golpe de derecha con mucha carga).
  • Trabajo manual: Carpintería, plomería o uso intensivo de herramientas vibratorias.
  • Tecnología: Uso excesivo de teclado y mouse con mala ergonomía.
  • Edad: Es más frecuente entre los 35 y 55 años, debido a los cambios naturales en la calidad del colágeno de los tendones.

 

Para confirmar el diagnóstico de Epitrocleítis, y descartar otras patologías (como problemas del nervio cubital), realizamos una evaluación integral:

  • Examen Físico:
    • Flexión de muñeca contra resistencia: con el codo extendido, usted intenta doblar la muñeca hacia la palma mientras realizo resistencia. Si reproduce el dolor en la epitróclea, orienta a epitrocleitis.
    • Pronación contra resistencia: usted intenta girar el antebrazo para dejar la palma hacia abajo, contra resistencia. Si duele en la cara interna del codo, también apoya el diagnóstico.
    • Además, es clave evaluar si hay signos de nervio cubital u otras causas de dolor medial (por ejemplo, neuritis o atrapamiento cubital)
  • Imágenes:
    • Radiografía: útil para descartar otras causas (calcificaciones, artrosis, etc (Fig 03a).
    • Ecografía: Nos permite ver la calidad del tendón, si hay inflamación aguda, calcificaciones o rupturas parciales, muy costo-efectiva y permite guiar las infiltraciones de ser necesarias (Fig 03b).
    • Resonancia Magnética: Reservada para casos rebeldes o dudas diagnósticas, especialmente para evaluar la articulación por dentro o el ligamento colateral medial.

Tratamiento para la epitrocleitis


Claves generales

 

En la mayoría de los casos, la estrategia que mejor funciona es bajar la irritación del tendón y luego reconstruir tolerancia a la carga. La idea no es “tapar el dolor” con antiinflamatorios, sino favorecer la cicatrización del tendón y controlar la carga. El tendón mejora con un plan progresivo (semanas), no con 2–3 días de “reposo”.

Las claves generales son:

    1. Confirmar bien el diagnóstico

      • Asegurarse de que el origen del dolor sea realmente la epicondilitis medial y no el nervio cubital.

    2. Modificar las actividades que dañan el tendón

      • Ajustar cómo trabaja o entrena (tracción y agarre).

      • Modificar el volumen o la técnica en el deporte.

      • Aplicar el concepto de reposo relativo, no reposo absoluto.

    3. Controlar el dolor de forma inteligente

      • Uso puntual de analgésicos o antiinflamatorios indicados por el médico.

      • Aplicación de frío local intermitente en fases dolorosas.

    4. Rehabilitar el tendón progresivamente

      • Kinesiología y ejercicios específicos (elongación + fortalecimiento excéntrico).

      • Si hay síntomas del nervio cubital (hormigueos hacia meñique o anular), el plan debe ajustarse.
      • Ajustar la intensidad según la fase de dolor.

    5. Escalar el tratamiento solo si es necesario

      • Si, tras un tiempo razonable de buen manejo conservador, el dolor persiste, se evalúan tratamientos avanzados (fisioinvasiva, infiltración de PRP, ondas de choque) y, en último lugar, cirugía.

En muchos casos, un buen programa conservador debe mantenerse con constancia al menos varias semanas seguidas antes de decidir que “no funcionó”. Esa paciencia y la correcta dosificación de los ejercicios son claves para el éxito.

  • TRATAMIENTO CONSERVADOR de EPITROCLEITIS:

    El 90% de las epitrocleitis se resuelven sin cirugía.

    El tratamiento conservador del codo de golfista es la primera opción y, en la mayoría de los pacientes, suficiente para controlar el dolor y volver a una vida activa.

    La elección de estas terapias se hace caso a caso, considerando intensidad del dolor, tiempo de evolución, edad, trabajo y nivel deportivo.

  • MEDIDAS INICIALES:

    • Reposo relativo – modificación de actividad (4–6 semanas según caso)
      • Bajar temporalmente agarres fuertes, movimientos repetitivos y cargas.
      • Ajustar ergonomía en trabajo (altura, herramientas, pausas).
    • Hielo local intermitente
      • 15–20 min post-actividad (sin quemar piel) (Fig 04 a-c).
    • Medicamentos
      • Analgésicos/AINEs por periodos cortos si usted los tolera y su médico los autoriza (ojo con gastritis, riñón, anticoagulantes).
    • Inmovilizador de muñeca (Fig 04d):
      • Útil bloqueando el tendón flexor de la muñeca, si este “dispara” el dolor, ya que es uno de los causantes de la epitrocleitis (pero no el principal).
    • Bandas epicondíleas o coderas:
      • Se colocan unos centímetros por debajo del codo y su objetivo es disminuir la carga que llega al tendón lesionado durante las actividades de agarre (Fig 04e).
      • No todos los pacientes las necesitan, y su uso debe ser temporal y supervisado.
      • La recomiendo en la vuelta gradual al deporte, y de forma transitoria
    • FAT GRIP:
      • Accesorios de goma o silicona , diseñados para aumentar el diámetro de las barras y mancuernas (Fig 04f), con ello se logra:
        • Menor flexión digital sostenida disminuir la activación excesiva del tendón flexor digital profundo (responsable #1 de la epitrocleitis) menos dolor y menos riesgo de reagudización.
  • FISIO/KINESITERAPIA:

    Es el pilar fundamental de tratamiento. Un plan típico incluye:

    En mi canal Hombro y Codo Chile encontrará videos con ejercicios progresivos para epitrocleitis, donde explico:

    • Ejercicios de elongación para fases más dolorosas.

    • Masaje transversal profundo.
    • Ejercicios excéntricos y de fuerza cuando el dolor está más controlado.

    ⚠️ Lo ideal es que estos videos se utilicen como complemento a la kinesiología presencial, no como sustituto de una evaluación.

  • TRATAMIENTOS CONSERVADORES AVANZADOS:

    – INFILTRACIÓN CON CORTICOIDES:

    Se pueden usar en la epitróclea para aliviar los síntomas. De preferencia, y para mayor exactitud, se recomienda guíada bajo ecografía (Fig 06).

    Su componente antiinflamatorio puede reducir la inflamación y dolor peritendíneo, y junto a una fisio/kinesiterapia puede ayudar mejor en la recuperación, que por sí sola.

    No recomiendo más de dos en un año, dado que pueden causar una mayor degeneración del tendón y atrofiar el tejido graso debajo de la piel.

    – INFILTRACIÓN DE PLASMA RICO EN PLAQUETAS (PRP):

    Puede ser útil para tratar los desgarros intrasustancia del tendón flexor digital o pronador redondo rebeldes a tratamientos conservadores.

    Su objetivo es estimular la cicatrización de esta lesión degenerativa. Sin embargo, sus resultados inicialmente promisorios, han sido debatidos con la evidencia actual, lo que sumado a su costo, no siempre justifica; se decide caso a caso.

     

     ONDAS DE CHOQUE:

    Mediante ondas de sonido de alta intensidad sobre la epitróclea y tendón lesionado, provoca una respuesta inflamatoria que produciría alguna regeneración tisular. Sin embargo, no está claro el número sesiones recomendadas, tiene un costo alto en algunos centros, y la evidencia actual no es concluyente en su efectividad. Aparentemente, aplicada con otras alternativas fisioterapéuticas, tiene más beneficios que riesgos (Fig 07).

     ELECTROLISIS PERCUTANEA INTRATISULAR (EPI):

    Es una modalidad de fisioterapia invasiva guiado por ecografía, que consiste en aplicar corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura, con el objetivo de reparar el tejido dañado (Fig 08 a-b). Es una técnica que ha ganado popularidad, y ha mostrado interesantes resultados. Sin embargo, debe ser realizada por gente experimentada, y asociada a otras alternativas terapéuticas. 

  • TRATAMIENTO QUIRÚRGICO de EPITROCLEITIS:

    El tratamiento quirúrgico de la epitrocleitis, está indicado cuando el tratamiento conservador ha fallado, al menos por 6 meses.

    Su objetivo es resecar todo el tejido patológico dentro del tendón afectado, que es la fuente del dolor, y crear un entorno biológico para que el tendón normal se recupere. Esto se realiza a través de una técnica abierta.

    Sus resultados reportados buenos a excelentes en un porcentaje alto, pero pueden ser peores si hay síntomas del nervio cubital preoperatorios concomitantes. Por este motivo, si coexiste neuropatía cubital, a menudo se descomprime este nervio (o “libera in situ”) en la misma cirugía.

    – LIBERACIÓN QUIRÚRGICA ABIERTA:

    Consiste en una pequeña incisión, de 3-4 cm sobre la epitróclea del codo. Se identifica el tendón flexor o el pronador redondo afectado, se abre en su zona de inserción en la epitróclea, y extrae todo tejido patológico. Luego, se decortica o cruenta la epitróclea, con el objetivo de crear un pequeño sangramiento que estimulará células encargadas de generar una respuesta reparativa local. (Fig 09 a-d) 

    La cirugía de liberación abierta del codo del golfista suele tener un éxito entre 85-90% de los pacientes. No completar el programa de fisioterapia postoperatorio, o incluso intentar volver a la actividad completa demasiado pronto, aumenta el riesgo de síntomas residuales.

Rehabilitación y retorno a la actividad en la epitrocleitis


 

  • REHABILITACIÓN:

Si el tratamiento de la Epitrocleítis es conservador

    • Semana 0–2: bajar carga + isométricos/elongación suave.
    • Semana 2–6: excéntricos + fuerza progresiva + reentrenar técnica/ergonomía.
    • Semana 6–12: retorno gradual a deporte/entrenamiento, evitando picos de carga.
  • Si hay cirugía
  • Depende de la técnica y del cirujano, pero en general:
    • Inicio con movilidad y control del dolor, luego fortalecimiento progresivo.
    • Retorno deportivo suele ser meses, no semanas (planificado).

Los ejercicios de mi canal YT Hombro y Codo Chile pueden complementar esta etapa, siempre siguiendo el protocolo y tiempos recomendados en su control postoperatorio.

 

  • RETORNO A LAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA:
  • Vida diaria (conducir, comer): Generalmente posible desde la 1ª – 2ª semana con molestias leves.
  • Trabajo de oficina: Retorno rápido (1-2 semanas), ajustando la ergonomía.
  • Trabajo pesado: a menudo 6–12 semanas, según dolor y fuerza.
  • Gimnasio: Pesas/agarres fuertes: retorno progresivo, 8-12 semanas, evitando dolor “punzante” medial. Se evitan ejercicios de tracción (como pull-ups) durante las primeras 6-8 semanas.
  • Deportes de raqueta/Golf: El retorno completo suele tomar entre 3 y 5 meses, dependiendo de la fuerza recuperada y la técnica deportiva.

Preguntas frecuentes (FAQ) en epitrocleitis


 

El codo de tenista (epicondilitis) duele en la cara externa del codo; el de golfista (epitrocleitis) duele en la cara interna.

 

Si hay hormigueo/adormecimiento hacia meñique y anular, o calambres, puede estar involucrado el nervio cubital y conviene evaluarlo.

 

Con tratamiento adecuado, los síntomas mejoran significativamente entre los 2-3 meses.

 

Generalmente la pedimos para descartar artrosis o calcificaciones, aunque el diagnóstico es principalmente clínico y ecográfico.

 

En etapas de dolor agudo o después de hacer ejercicio, el frío es mejor para desinflamar.

 

Evite curls de bíceps con barra recta y dominadas (chin-ups) hasta que su médico lo autorice.

 

No es uno solo: suele funcionar mejor una progresión (isométricos → excéntricos → fuerza funcional) sostenida en el tiempo.

 

Puede aliviar dolor en algunos casos, idealmente guiado por ecografía, pero no es una solución “mágica”: debe ir con kinesioterapia y se limita el número por posibles riesgos del tendón.

 

Cuando el tratamiento conservador bien hecho falla por meses y el dolor limita trabajo o deporte de forma importante.

 

Mejora dolor y función en un alto porcentaje, pero requiere rehabilitación y el resultado puede ser peor si hay neuropatía cubital asociada

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