Bursitis subacromial
BURSITIS SUBACROMIAL

Bursitis subacromial ¿A qué nos referimos?
Es probable que haya llegado aquí porque siente un dolor punzante en la parte superior o lateral del hombro, especialmente al intentar peinarse, abrocharse el sostén, alcanzar un mueble o entrenar. Quizás el dolor es tan molesto que lo despierta por la noche si se apoya sobre ese lado. Si es así, euna causa frecuente es la bursitis subacromial, que suele formar parte del “pinzamiento subacromial” .
En mi experiencia como traumatólogo de hombro y codo en Santiago de Chile, la bursitis subacromial es una de las consultas más frecuentes. Pero, ¿qué es exactamente?
La bursa subacromial es una estructura anatómica bien definida, similar a una pequeña bolsa o “cojín”, ubicada justo debajo del hueso acromion (el techo del hombro) y encima del tendón supraespinoso (manguito retador), y que ayuda a que el hombro se mueva con menos fricción. Es la bursa más grande del cuerpo, con un promedio de 55 mm de ancho. Su función no es solo amortiguar; hoy sabemos que juega un papel crítico en la irrigación del tendón y tiene sensores que le dicen a su cerebro dónde está su brazo (propiocepción).
Cuando esta bursa se irrita, no solo se hincha; se produce una verdadera “tormenta química” interna que causa dolor intenso.
Nota: A menudo, la bursitis no viene sola. Suele ser la compañera de otras condiciones como el pinzamiento subacromial o lesiones del manguito rotador. Entender esto es clave para un tratamiento exitoso.
Video recomendado del Dr. Moraga (para entender el cuadro completo): “Pinzamiento subacromial: síntomas, causas y soluciones”
Síntomas comunes de la bursitis subacromial
El dolor de la bursitis tiene características muy específicas que mis pacientes suelen describir:
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- Dolor anterolateral del hombro: que a veces baja por el brazo.
- Empeora al elevar el brazo o hacer actividades sobre la cabeza: típicamente entre los 60° y 120° de elevación (lo que llamamos el “arco doloroso”)
- Dolor nocturno: muchos pacientes lo describen como “no encuentro postura”.
- Dolor en reposo: A diferencia de una simple tendinitis, una bursitis aguda puede doler incluso sin mover el brazo, debido a la alta concentración de terminaciones nerviosas libres (tipo A y C) en la bursa
- “Debilidad” por dolor (no necesariamente porque el tendón esté roto).
Si el dolor no le deja descansar, le recomiendo revisar este video donde explico técnicas para dormir mejor cuando el hombro duele: “Cómo dormir después de una cirugía de hombro o codo (cabestrillo/inmovilizador)“
(Este video es vital para el manejo del dolor nocturno, una queja principal en bursitis).
Consulte antes de lo esperado si hay: fiebre/enrojecimiento marcado, dolor después de trauma importante, deformidad, pérdida brusca de fuerza, o dolor que viene del cuello con debilidad.
La bursitis subacromial rara vez aparece por “mala suerte”. Existen factores mecánicos y biológicos:
- Pinzamiento Subacromial (Mecánico): Si el espacio entre el acromion y los tendones se reduce, la bursa queda atrapada y se inflama.
- Sobrecarga Repetitiva: Movimientos constantes por encima de la cabeza (trabajo en altura, pintores, tenistas, nadadores).
- Tendinopatía pura o cálcica del manguito rotador (sobre todo supraespinoso) coexistente.
- Alteración del movimiento de la escápula (falta de control escapular).
- Rigidez de la cápsula posterior: disminuye el espacio subacromial con movimientos overhead.
- Inflamación Química (Biológico): Estudios recientes demuestran que en la bursitis aumentan sustancias inflamatorias como citokinas (IL-1\beta, TNF, IL-6) y la Sustancia P, que amplifican la señal de dolor. Esto explica por qué duele tanto incluso si la lesión mecánica parece pequeña.
El diagnóstico suele ser clínico: lo más importante es su historia, el examen y descartar lesiones asociadas.
Tests clínicos (en simple):
Utilizo pruebas de provocación específicas. No existe una prueba única perfecta, por lo que se combinan varias:
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- Test de Neer y Hawkins-Kennedy: Forzamos una flexión anterior y una rotación interna para comprimir la bursa.
- Test de arco doloroso: evalúo en qué ángulo aparece el dolor
- Fuerza muscular (Lag tests): Para descartar que el manguito rotador esté roto.
Imágenes:
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- Radiografía: útil para ver calcificaciones, artrosis AC y factores óseos generales (“acromion en quilla”).
- Ecografía: muy buena para ver bursa y, sobre todo, manguito rotador; además sirve para guiar infiltraciones, aunque depende mucho de quién la realice.
- Resonancia (RM): se reserva cuando hay sospecha de lesión asociada relevante, dolor persistente pese a buen manejo o para planificación quirúrgica.
Dato anatómico útil: el grosor de la bursa en la imagen no siempre es igual a la cantidad de dolor que usted siente, y que la bursa subacromial-subdeltoidea normalmente no comunica con la articulación; sólo si hay rotura completa del manguito, sí puede comunicarse.
Tratamiento para la bursitis subacromial
Claves generales
El objetivo no es solo “desinflamar”, sino que corregir el problema mecánico que lo provocó:
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- Bajar la irritación (dolor/inflamación).
- Recuperar movilidad segura.
- Reentrenar escápula + manguito rotador.
- Volver gradualmente a lo overhead (sin recaídas).
La buena noticia es que la GRAN MAYORÍA DE LOS CASOS SE RESUELVEN SIN CIRUGÍA.
TRATAMIENTO CONSERVADOR de BURSITIS SUBACROMIAL:
Suele ser la primera línea:
– Medidas generales:
Como modificación de la actividad deportiva o reposo relativo, hielo local intermitente, y uso de antiinflamatorios no esteroidales (por tiempo acotado).
Respecto al reposo relativo, no es “no mover”, es evitar lo que le dispara el dolor (sobre todo actividades overhead) mientras se reordena la carga.
– Fisio/Kinesiterapia:
El foco está en movilidad dentro de tolerancia, fortalecimiento de los estabilizadores de la escápula, y fortalecimiento progresivo del manguito rotador, de modo que la inflamación bursal disminuya, y por ende, el dolor (Fig KNT resumen).
– Infiltración corticoides:
- Puede ayudar a bajar dolor a corto plazo (en forma variable) y destrabar la rehabilitación, pero no debiera ser primera línea ni reemplazar los ejercicios.
- Si se indica, idealmente con guía ecográfica y con un plan claro de rehabilitación (Fig 04).
- La evidencia sugiere no realizar más de 2 o 3 infiltraciones en el mismo hombro, ya que el uso excesivo de corticoides podría debilitar las fibras tendones del manguito rotador a largo plazo.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO de BURSITIS SUBACROMIAL:
La cirugía de bursitis subacromial se considera en casos seleccionados: dolor persistente que limita su vida pese a tratamiento conservador bien hecho, o cuando existe una lesión asociada tratable (rotura significativa del manguito rotador, calcificación refractaria, pinzamiento subacromial óseo evidente, etc.).
– BURSECTOMÍA SUBACROMIAL ARTROSCÓPICA:
Esta se realiza a través de 2 o 3 incisiones pequeñas (Fig 05), se realiza una resección de la bursa inflamada o bursectomía (Fig 06), y, a veces, limar el hueso (acromioplastía) para dar más espacio subacromial (Fig 07 a-c).
Cabe destacar que esta cirugía es rara vez aislada, ya que forma parte del tratamiento quirúrgico de roturas del manguito, tendinitis cálcica, o artrosis acromioclavicular.
Dos cambios de paradigma importante:
Antiguamente se resercaba toda la bursa. Hoy, la evidencia nos dice que debemos ser selectivos. La bursa contiene células madre pluripotenciales que ayudan a cicatrizar los tendones. Por eso, en mis cirugías realizo una bursectomía limitada: retiro el tejido inflamado que causa dolor y fibrosis, pero preservo el tejido sano necesario para la regeneración biológica y para evitar adherencias.
Respecto a la acromioplastía, hoy se indica con más criterio, porque en muchos pacientes con dolor subacromial los estudios muestran que no ofrece una ventaja relevante sobre placebo/ejercicios.
Rehabilitación y retorno a la actividad en bursitis subacromial
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- REHABILITACIÓN:
En el tratamiento conservador,
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- Fase 1 (2-6 sem.): bajar dolor + recuperar movilidad y control escapular.
- Fase 2 (6-12 sem.): fortalecimiento progresivo del manguito y retorno gradual a tareas overhead.
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Tras la cirugía, la rehabilitación es similar. El hombro se inmoviliza 2-3 semanas, seguido de movilidad progresiva (pasiva → asistida → activa) y luego fuerza progresiva (los plazos exactos varían según se realicen otros procedimientos asociados).
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RETORNO A LAS ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA:
- Conducir: Generalmente cuando pueda mover el volante sin dolor agudo (2-4 semanas aprox, dependiendo de si hubo cirugía).
- Trabajo de oficina / liviano: 1–2 semanas según tolerancia.
- Trabajo pesado / sobre cabeza: 6–12 semanas con progresión.
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Pesas y deportes overhead: progresivo; a menudo 8–16 semanas según control y fuerza (más si hubo cirugía o lesión asociada).
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Preguntas frecuentes (FAQ) en bursitis subacromial
No siempre. La bursitis es parte del síndrome de pinzamiento subacromial, donde también se incluye tendinopatía del manguito rotador, atendinitis cálcica o artrosis acromioclavicular.
Porque ciertas posturas comprimen el espacio subacromial y el tejido inflamado es más sensible en reposo.
Se recomienda evitar dormir directamente sobre el hombro afectado. Lo ideal es dormir semi-sentado (con varias almohadas) o recostado sobre el lado sano, colocando una almohada grande abrazada contra su pecho y abdomen para apoyar el brazo doloroso. Esto mantiene el hombro en una posición neutra y evita que la bursa se comprima durante la noche. Si el dolor nocturno es intenso y persistente, consulte.
Sí. Si hay debilidad marcada, dolor persistente o antecedente de trauma, conviene estudiar el manguito.
Sí, es muy costo efectiva para ver bursa y manguito rotador, y además puede guiar infiltraciones.
Sí, su mayor utilidad es en casos crónicos nos sirve para descartar aquellas lesiones que la ecografía no vio (ej, lesiones del labrum o cartílago).
Puede aliviar a corto plazo y facilitar ejercicios. Su efecto es variable; lo importante es usarla como apoyo a la rehabilitación, no como única solución.
Los que mejoran control de escápula y fortalecen el manguito rotador de forma progresiva.
Depende de la fase en la que se encuentre.
En la etapa aguda, cuando el dolor es punzante, intenso y reciente (o después del deporte), lo ideal es aplicar hielo local por 15-20 minutos para reducir la inflamación y calmar las terminaciones nerviosas.
En etapas crónicas, donde predomina la rigidez y la molestia sorda, el calor húmedo puede ayudar a relajar la musculatura antes de realizar sus ejercicios de rehabilitación o por la mañana.
No. Se recomienda reposo relativo: bajar lo que irrita y mantener movilidad segura. Es fundamental evitar ejercicios que compriman la bursa o reduzcan el espacio subacromial, como el press militar, los vuelos laterales por encima de la altura de los hombros (90°) o los fondos en paralelas. Puede trabajar tren inferior y cardio sin problemas, y adaptar el tren superior bajo la supervisión de su kinesiólogo o entrenador.
Muchas personas mejoran en 6-8 semanas con un plan bien estructurado; si se mantiene por meses, hay que re-evaluar diagnóstico, adherencia y factores asociados.
Cuando hay falla de tratamiento conservador bien hecho o lesiones asociadas tratables. La descompresión no es “automática” para todos.













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